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ProtesisOcularesPediatricas

 

 

karo  La pérdida de un ojo en un niño, o la ausencia de éste desde el nacimiento, supone una gran carga psicológica, emocional y social en los padres, en la familia y en el niño. Es por ello, que cuanto antes se haga frente a la toma de decisiones terapéuticas, ya sean conservadoras o quirúrgicas, antes se comenzará la etapa de superación y aceptación.

Las principales causas de la pérdida de un ojo en un niño, son las anomalías congénitas (microftalmia y la anoftalmia), el retinoblastoma, y accidentes.

karo La microftalmía/anoftalmía es el defecto congénito ocular más frecuente en el recién nacido.

La anoftalmía es una ausencia total de estructuras oculares y tejidos neuroectodérmicos dentro de las órbitas que se puede presentar en uno o ambos ojos. Pero sin embargo y por lo general los anexos oculares (párpados, pestañas, conductos lagrimales) no están afectados directamente.

La microftalmia es una condición congénita en la cual los ojos se empiezan a formar durante el embarazo, pero por alguna razón, se detienen y el niño nace con ojos pequeños pero estructuralmente bien.

El diagnóstico diferencial entre microftalmia extrema y anoftalmia, solo puede ser realizada mediante un examen histológico, que indique si existió algún tipo de desarrollo embrionario del globo ocular.

La anoftalmia / microftalmia congénita puede presentarse sola o acompañada de otros defectos o malformaciones (cataratas, coloboma), siendo el resultado de mutaciones genéticas hereditarias, esporádicas, anormalías cromosómicas, daño prenatal de tipo ambiental u otros factores desconocidos.

jairo marca

karo El retinoblastoma es un tumor intraocular maligno, derivado del tejido neuroectodérmico, que ocurre entre el nacimiento y los seis años de edad. Se origina en la retina neural y puede afectar a uno o ambos ojos. Los pacientes con la forma bilateral de la enfermedad tienen un elevado riesgo de desarrollar otros tumores malignos. Es el tumor primario intraocular más frecuente en la infancia. La leucocoria (reflejo o mancha blanca pupilar) es el síntoma más frecuente, el estrabismo sin leucocoria es el segundo síntoma más frecuente. Tratados a tiempo los pacientes tienen un índice de supervivencia del 95%. Se recomienda que el tratamiento de niños con retinoblastoma sea multidisciplinario incluyendo al oncólogo pediatra, oftalmólogo y radioterapeuta. Es importante que la decisión entre la enucleación y el tratamiento oncológico conservador, sea tomada conjuntamente por el equipo multidisciplinar, así como la explicación de ambas opciones a los padres.

En el caso de la opción de la enucleación, la opción de la utilización de conformadores y la posterior utilización de una prótesis ocular, suele ser la más indicada.

El hueso orbital juega un papel muy importante en el desarrollo facial. Si el globo ocular falta o es de tamaño muy pequeño, la cara no crecerá de manera apropiada. En estos casos la comunicación interprofesional entre el oftalmólogo y el ocularista es vital para aportarle a la cavidad ocular el soporte necesario para su buen desarrollo craneofacial. Los conformadores (estructuras de silicona) ayudan al crecimiento de la órbita y de los huesos faciales. A medida que el niño crezca y las órbitas y huesos faciales se desarrollen, se podrá adaptar una prótesis ocular a medida. Esto variará de acuerdo a cada niño.

Se recomienda comenzar este tratamiento lo más precoz posible, incluso en las primeras semanas de vida. El desarrollo cráneo facial es muy rápido en los niños; aproximadamente el noventa por ciento del crecimiento orbital se completa a los cinco años de edad.

Las visitas de revisión en niños serán muy frecuentes durante los primeros años de vida (hasta los tres ó cuatro años de edad), pero se irán espaciando con el paso del tiempo a medida que el niño crece.

A partir de los seis años, las revisiones y el mantenimiento de la prótesis se hará regularmente cada seis meses, para realizar ajustes o incluso la adaptación de una prótesis nueva.

Al alcanzar la edad adulta requerirá una nueva pieza, debido a los cambios en color y tamaño de la cavidad orbitaria.

La atención pediátrica presenta condiciones diferentes que deben ser consideradas, por ello, los padres y la familia del niño cumplen un rol muy importante ya que su colaboración será clave para lograr un proceso exitoso.